Marzo de 2013

El secretismo electoral es una de esas malas costumbres políticas que le encanta a los candidatos, pues mientras revelan a los medios su decisión de aspirar o no a un cargo, aunque esta ya está tomada desde hace meses o incluso años, tienen a toda la prensa descifrando sus supuestos “guiños” y especulando sobre alternativas de posibles escenarios.

Pero hoy no voy a seguir esta corriente editorial de la que muy seguramente usted amigo lector ya esté cansado, sino que vengo a proponerle algo diferente al Presidente: Como elector y partidario suyo en 2010 le voy a pedir que no aspire a la reelección en 2014. Hágalo por usted y, sobretodo, por este país.

Presidente, su gobierno no es lo que muchos esperábamos cuando tachamos el bigote de Angelino en el tarjetón. Para nadie es mentira que un porcentaje nada despreciable de sus 9 millones fueron endosados del good will que en su momento tenía Uribe, una cifra con la que usted hoy en día ya no cuenta ni en el cálculo más optimista. No subestimo su potencial electoral, pero tampoco creo que por más J.J. Rendones que hubiera contratado habría alcanzado esa astronómica suma sólo.

Usted lo sabe en el fondo y es por eso que esas encuestas que no lo dejan dormir, aunque diga que no lo desvelan, siempre coinciden con un timonazo posterior de su política. Un día es un cambio de ministros, otro es la promesa de 100.000 casas, después es un proceso de paz y últimamente es el nada pegajoso eslogan subliminal de país “justo, seguro y moderno”, pero nada surte efecto y eso le comienza a preocupar. Entiendo su frustración, ya que usted no ha tenido escándalos, ni conflictos con nadie y aún así la gente no le percibe como el líder que quieren, quizás es un buen momento para reconsiderar si quiere este trabajo por 4 años más.

Las leyes que ha adelantado son trascendentales y ha dado la pelea por iniciativas importantísimas, pero desmarcarse de la sombra de Uribe es muy difícil cuando usted mismo se presentó como su sucesor, eso le convirtió inmediatamente en un Presidente de transición. Muchos quieren verlo a él en usted y por supuesto eso no va a pasar.

Sé que su imagen y prestigio le preocupan bastante, y eso no está mal, pero es por eso mismo que debe reconocer que sus locomotoras están estancadas, que los diálogos en La Habana pueden saltar en astillas en cualquier momento, que los trinos de Uribe le afectan más de lo que quiere admitir y que lo más probable es que gane en 2014 no tanto por virtud propia sino por defectos de los demás candidatos.

Un paso al costado, Presidente, como lo hizo Benedicto XVI, es lo mejor en este instante. Descanse y deje que haya humo blanco en la Casa de Nariño para alguien más.

Obiter Dictum: No se preocupe, Procurador Ordóñez, esta vez Bergoglio se quedó con la curul en el Vaticano, pero el próximo cónclave fijo se lo gana usted.

fuad.chacon@hotmail.com

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